1. El Cercado Osero de Proaza: El corazón de la Senda
El alma de estos valles reside aquí. En este recinto de monte cerrado viven en semilibertad las osas Paca y Tola, junto a la joven Salia. Camina en silencio por su vallado perimetral y aguza la vista; verlas desayunar o descansar entre la maleza es un privilegio que conecta directamente con la fauna cantábrica.
El cercado está en pleno recorrido, así que puedes llegar en bici sin problema — hay alquiler de bicicletas justo en Proaza y Entrago.